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¿Qué es un espasmo mioclónico? Definición, causas y tratamientos

Por ESHE
el 14/04/2021
  • Espasmo Mioclónico

Tras un largo día, llega el momento de relajarse e irse a la cama. Una buena serie o un buen libro siempre acompañan estos momentos y ayudan a que, poco a poco, el sueño se vaya apoderando de todo el cuerpo

Y cuando ya estás preparado para dejarte atrapar por él, con la luz apagada y los ojos cerrados, cuando llegas a ese momento culmen de relajación… ¡Pum! Tu cuerpo se sacude como si fueses a caerte de la cama y a darte contra el suelo. Un temblor que provoca que te despiertes súbitamente.

¿Por qué ocurre esto? Algunos dichos populares dicen que estas sacudidas provienen de cuando nuestros antepasados eran primates, dormían en los árboles y se caían… Otros indican que son pequeños “fallos” del sistema nervioso, que identifica que un exceso de relajación muscular podría conllevar a la indefensión y, por ello, la mente reacciona activando “algunas alarmas” para recuperar la tensión.

Lo cierto es que no se sabe con certeza si estas “teorías” son ciertas o no, lo que sí se sabe es que esas sacudidas se denominan espasmos mioclónicos y que involucran a un músculo o grupo de músculos.

¿Intrigada? ¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo este artículo! En él, te explicamos qué es un espasmo mioclónico, por qué se produce, cuál es su tratamiento y cómo puedes evitarlos.

 

La mioclonía y los espasmos mioclónicos

A la hora de explicar qué es un espasmo mioclónico, es importante hablar de la mioclonía. Las mioclonías son movimientos involuntarios, breves y rápidos, de amplitud variable, que generalmente se originan en el sistema nervioso central. El hipo, por ejemplo, es una forma de mioclonía, al igual que los espasmos mioclónicos.

Las mioclonías se generan por la activación brusca y breve de un grupo de músculos, lo que genera un movimiento de tipo sacudida en la región corporal afectada. Además, pueden ocurrir en personas sanas y rara vez presentan un problema para la salud.

¿Cuáles son las características de estos movimientos? Son sacudidas repentinas de brazos, piernas o torso, cuando son espasmos musculares similares a golpes que duran un breve periodo, cuando son espasmos musculares localizados o generalizados o cuando son espasmos musculares que ocurren en respuesta a estímulos externos. Además, también son involuntarios, sorpresivos e intensos.

En este sentido, hay dos tipos de mioclonías: positivas y negativas. La positiva implica contracciones musculares, mientras que la negativa implica una relajación muscular y la pérdida de tono muscular. Esta última correspondería a los espasmos mioclónicos.

Así, un espasmo mioclónico ocurre cuando una persona se queda dormida o durante el sueño. De hecho, las personas que padecen estos espasmos pueden tener dificultades para conciliar el sueño o no duermen bien, lo que provoca una excesiva fatiga durante el día.

Cabe destacar que las mioclonías que son poco frecuentes no tienen por qué ser graves para la persona, pero si son frecuentes o generalizadas, pueden indicar un trastorno neurológico subyacente.

 

¿Por qué se producen estos espasmos?

Como hemos dicho anteriormente, estas formas de mioclonías suelen ocurrir en personas sanas y rara vez suponen un problema en su salud. No obstante, otras formas de mioclonía sí que pueden ocurrir debido a un trastorno del sistema nervioso, como la epilepsia o una reacción a un medicamento.

Lo cierto es que se conocer la causa subyacente es esencial, puesto que ayudará a controlar los síntomas de la mioclonía. En este sentido, las mioclonías se pueden dividir en cuatro grupos:

Por eso, es importante también saber que los espasmos mioclónicos pueden ocurrir por sí solas o junto con otros síntomas relacionados con los trastornos del sistema nervioso. Además, estas causas pueden variar según la edad de la persona.

Por ejemplo, en los niños, las causas de estos espasmos pueden producirse por trastornos del sueño (aunque la mioclonía del sueño puede ocurrir por sí sola, también puede ser un síntoma de un trastorno del sueño), por el trastorno pediátrico del movimiento periódico de las extremidades, el trastorno del movimiento rítmico o por epilepsia.

En adultos, las causas de los espasmos mioclónicos pueden deberse al Síndrome de la pierna inquieta, esclerosis múltiple o la enfermedad de Huntington, mientras que en las personas mayores de 60 años pueden desarrollar estos espasmos si padecen alzhéimer, párkinson o la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

 

¿Cuál es el tratamiento para los espasmos mioclónicos?

El tratamiento para los espasmos mioclónicos se centra, principalmente, en la afección subyacente, puesto que esta ayudará a aliviar estos espasmos. Es decir, el profesional de la salud intentará tratar esa afección primero y si el trastorno no se puede curar, entonces el tratamiento se centrará en reducir la gravedad y la frecuencia de los síntomas.

A la hora de diagnosticar las mioclonías, existen varias pruebas que pueden ayudar a identificar sus causas, además de un examen físico inicial, el médico también puede solicitar una electroencefalografía (EEG), para registrar la actividad eléctrica del cerebro, una resonancia magnética o tomografía computarizada o un electromiograma (EMG), para medir los impulsos eléctricos en los músculos.

También se pueden realizar pruebas de laboratorio que busquen la presencia de algunas de las afecciones que contribuyen a los espasmos mioclónicos, como la diabetes, la enfermedad autoinmune o los desórdenes metabólicos.

Centrándonos de nuevo en el tratamiento, hay algunos medicamentos que pueden ayudar a tratar los espasmos mioclónicos, como medicamentos anticonvulsivos (clonazepam, fenitonía y levetiracetam), sedantes (barbitúricos), 5-hidroxitriprófano y toxina botulínica.

Además, si la mioclonía está relacionada con un tumor que se puede operar o una lesión en el cerebro o medula espinal, es posible que también se realice una cirugía.

En cuanto a los tratamientos o remedios caseros, lo cierto es que no existen muchas investigaciones sobre el efecto de las terapias alternativas en las mioclonías, aunque estirar y masajear áreas musculares problemáticas puede ayudar a prevenir este tipo de espasmos o reducir su gravedad.

 

¿Cómo se pueden evitar los espasmos mioclónicos?

Los espasmos mioclónicos no se pueden prevenir siempre, pero sí se puede tener en cuenta algunos aspectos que nos hagan sospechar de ellos y, por tanto, acudir al médico. Por ejemplo, si sufrimos estos espasmos tras comenzar una nueva medicación.

También es importante mantener una rutina con los horarios de descanso y una alimentación equilibrada, junto con una rutina de ejercicios. Además, utilizar casco cuando se circula en bicicleta o en moto también es importante, puesto que ayuda a proteger la cabeza contra posibles lesiones cerebrales.

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