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¿Qué es una hernia de hiato?

Por ESHE
el 18/08/2021
  • Enfermeria
  • Hernia Hiato

La hernia suele producirse en el abdomen.

Una hernia ocurre cuando una parte de un órgano interno o tejido empuja a través de una abertura en el músculo o tejido que lo mantiene en su lugar. La mayoría de ellas se producen en el abdomen, entre el pecho y las caderas, pero también pueden aparecer en la parte superior del muslo y la ingle.

Generalmente, no suelen producir síntomas molestos, aunque sí es cierto que las molestias abdominales pueden indicar un problema grave. En este sentido, existen varios tipos de hernias, según el lugar donde se produzcan.

Entre ellas, se encuentra la hernia de hiato que, según estimaciones, se produce en un 20 % de la población y, en la mayoría de los casos, se desconoce su causa.

En este artículo profundizaremos en este tipo de hernia y te contaremos todo lo que necesitas saber sobre ella, como sus causas, síntomas frecuentes, diagnóstico y tratamientos, así como algunas recomendaciones de alimentación y prevención.

 

¿Qué es una hernia de hiato?

La hernia de hiato es una situación patológica que se produce cuando parte del estómago se introduce hacia el tórax a través de una abertura en el diafragma, por lo que el músculo se separa en las dos áreas. Precisamente, esta abertura se llama hiato y produce dolor torácico, ardores y pirosis como consecuencia del reflujo gastroesofágico.

Se estima que 5 de cada 1000 habitantes de la población general padecen una hernia de hiato y su prevalencia en las sociedades occidentales es de 50 a 100 veces mayor que en Asia y África.

En este sentido, hay dos tipos principales de hernias de hiato: las deslizantes y las paraesofágicas.

Existen distintos tipos de hernias.La hernia de hiato deslizante es el tipo más común y ocurre cuando el estómago y el esófago se deslizan hacia dentro y hacia fuera del pecho a través del hiato. Generalmente, tienden a ser más pequeñas y no causan ningún síntoma ni requieren tratamiento.

Por su parte, la hernia paraesofágica, también conocida como hernia fija, es más peligrosa. En ella, el esófago y estómago permanecen donde deberían estar, pero parte del estómago empuja a través del diafragma para asentarse junto al esófago.

Esto puede provocar que el estómago se contraiga y pierda el suministro de sangre, es decir, se bloquee el flujo de esta.  Si esto sucede, podría causar daños graves y se consideraría una emergencia médica.

 

Causas y síntomas

Las hernias de hiato pueden ocurrir debido al debilitamiento del tejido muscular del diafragma, lo que hace que el estómago empuje hacia arriba a través de la abertura del esófago. En este sentido, las causas por las que un diafragma se debilita no siempre están claras, aunque entre las principales se encuentran:

  • Causas por la que se produce una hernia.Cambios en el diafragma relacionados con la edad.
  • Lesión por trauma o cirugía.
  • Nacer con una abertura hiatal más grande de lo habitual.

No obstante, es importante destacar que, generalmente, un diafragma debilitado no es suficiente para provocar una hernia de hiato, sino que también es necesario aumentar la presión en el abdomen para empujar el estómago hacia arriba.

En este sentido, el aumento de dicha presión puede provenir de una tos, vómitos, un esfuerzo durante las deposiciones, el embarazo, un ejercicio agotador o al levantar objetos pesados.

Además, es importante saber que este tipo de hernias pueden ocurrir a cualquier edad y afectar a ambos sexos. Sin embargo, hay una serie de factores que hacen que sea más probable que se produzca, como tener 50 años o más, tener sobrepeso u obesidad o fumar.

Síntomas que se desarrollan cuando tenemos una hernia.En cuanto a los síntomas, muchas personas con hernia de hiato no sienten nada, pero hay otras que pueden tener acidez de estómago por enfermedad por reflujo gastroesofágico, dolor de pecho, hinchazón, dificultad al tragar, mal sabor de boca, malestar estomacal y vómitos, reflujo de comida o líquido del estómago a la boca o dificultad para respirar.

Hay que prestar una especial atención cuando el paciente siente un dolor severo en el pecho o el abdomen, malestar estomacal, vómitos y no puede defecar ni expulsar gases, ya que estos pueden ser signos de una hernia estrangulada o una obstrucción, que se considera una emergencia médica.

La duración de los síntomas de este tipo de hernia varía según el individuo. Muchas personas no experimentarán ningún síntoma y, en algunos casos, esta empeorará lentamente con el tiempo y, eventualmente, requerirá un tratamiento. En casos más graves, los síntomas no desaparecerán hasta que el médico realice una cirugía.

Asimismo, es importante saber que, en la mayoría de los casos, una hernia de hiato no provocará otros problemas de salud, aunque en un pequeño porcentaje sí que puede presentar complicaciones.

Entre las más destacadas se encuentra la enfermedad por reflujo gastroesofágico y problemas pulmonares o neumonía, si el contenido del estómago sube a los pulmones. 

 

¿Cómo es el diagnóstico y tratamiento?

Para diagnosticar una hernia de hiato, lo primero que debe hacer el profesional de la salud es preguntarle al paciente sobre los síntomas y realizarle un examen físico. Si este experimenta acidez estomacal o dolor en el pecho o abdomen con frecuencia, también puede ordenar otro tipo de pruebas como tragar bario, la endoscopia o la manometría esofágica.

La primera de ellas consiste en beber un líquido que contiene bario, lo que permitirá al profesional de la salud ver mejor el contorno del estómago y esófago. Si tiene una hernia de hiato, esta prueba le permitirá ver su tamaño y si hay alguna torsión en su estómago, una complicación que es potencialmente grave.

La endoscopia se utiliza para comprobar si existe una hernia o no.Con la endoscopia, el médico inserta el endoscopio por la garganta y se desliza hasta el interior del esófago y el estómago. Como el endoscopio tiene una cámara en el extremo, el profesional puede ver comprobar si hay una hernia o no.

Por otro lado, la manometría esofágica es una prueba que mide las contracciones musculares del esófago cuando una persona traga. Se trata de un tipo diferente de tubo que baja por la garganta para controlar esta presión y evaluar la fuerza y coordinación muscular.

Otra prueba que también puede pedir el profesional médico es la prueba de pH, que mide los niveles de ácido en el esófago y ayuda a determinar si los síntomas están relacionados con el reflujo ácido.

En cuanto al tratamiento, si no tiene ningún síntoma, posiblemente no necesitará ninguno. No obstante, si tiene reflujo ácido, se puede recetar medicamentos, como antiácidos para debilitar el ácido del estómago, inhibidores de la bomba de protones o bloqueadores de los receptores H-2 para evitar que el estómago produzca ácido o procinéticos para fortalecer el esfínter esofágico.

En el caso de que la hernia sea paraesofágica, lo más recomendable es una operación. En este sentido, muchas cirugías de hernia de hiato utilizan un método llamado laparoscopia.

En esta cirugía, el profesional hace algunos cortes pequeños en el abdomen, inserta una herramienta llamada laparoscopio y envía imágenes a un monitor para que pueda ver el interior del cuerpo. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo y que tiene menos riesgo de infección, dolor y cicatrices.

 

La alimentación y dieta con una hernia de hiato

Las normas dietéticas en la hernia de hiato son fundamentales y están dirigidas a evitar el reflujo del contenido ácido del estómago, así como una exagerada secreción de ácido clorhídrico o una irritación local a partir de los alimentos.

Entre los alimentos aconsejados se encuentra la leche semidesnatada o desnatada, yogures no enriquecidos con nata, queso fresco, requesón, cuajada, petit suisse, mousse de yogur, carnes con poca grasa, pescado blanco, huevos revueltos o en tortilla o escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo, todos los cereales, patatas y legumbres (excepto los considerados limitados), todas las verduras y hortalizas (evitar las flatulentas como la col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla y pimiento en crudo, etc.), todas las frutas (deben ser frescas, muy maduras y no ácidas, batidas, en compota o puré), agua, caldos, zumos no ácidos, bebidas sin gas, aceite de oliva y semillas, mantequilla o margarina (se toleran mejor en crudo) y mayonesa light (menos grasa que las convencionales).

Por otro lado, hay una serie de alimentos que se permiten de forma ocasional, como la leche entera, batidos lácteos, natillas y flan, arroz con leche, carnes semigrasas, pescado azul, jamón serrano y jamón york magros, cereales de desayuno azucarados (sencillos, con miel, integrales y muesli), zumos comerciales no ácidos, fruta en almíbar sin el jugo, miel (puede dar acidez), bollería y repostería sencillas (bollo suizo, bizcochos de soletilla), gelatina de frutas, helados, sorbetes, frutos secos y mayonesa convencional.

Es muy importante llevar una dieta equilibrada.Por otro lado, los alimentos que solo se deben consumir de forma esporádica y en cantidades pequeñas son la leche condensada, quesos fuertes (grasos, muy maduros o fermentados), postres lácteos con nata, carnes grasas, fibrosas como el conejo, carne cocida dos veces o muy condimentada, embutidos grasos y vísceras, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques...), pan fresco recién horneado tipo baguette (fermenta en el estómago), cereales chocolateados, galletas rellenas, chocolateadas o bañadas con soluciones azucaradas, fruta no madura y cruda, frutas ácidas, fruta en almíbar, frutas desecadas y confitadas, café, descafeinado y té fuertes, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez), nata, manteca, tocino y sebos, fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate y salsas picantes.

Como recomendación general, se aconseja fragmentar la ingesta diaria en cinco o más comidas para reducir el volumen de alimentos en cada comida. Además, no hay que dejar pasar más de tres horas sin comer o beber algo.

También es importante ocupar el tiempo necesario para comer lentamente, masticando bien, y no adoptar la posición horizontal después de la ingesta de alimentos. De hecho, es recomendable no acostarse hasta haber pasado dos o tres horas de la comida.

Por último, evitar los alimentos que causan molestias, como bebidas alcohólicas, chocolates, picantes, salados, fritos… Y sustituir el café y té por achicoria, malta o infusiones suaves.

 

¿Se puede prevenir?

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de una hernia de hiato se encuentran la obesidad y el envejecimiento. Lo cierto es que es difícil prevenir una hernia de hiato, pero sí que hay una serie de medidas o pautas que se pueden llevar a cabo para reducir su riesgo y, además, tener una vida saludable, como mantener un peso saludable.

Por ejemplo, no fumar, perder los kilos de más, evitar los alimentos ácidos como el jugo de naranja, la salsa de tomate y los refrescos, consumir comidas más pequeñas, levantar la cabecera de la cama y no usar cinturones ajustados o ropa que ejerza presión sobre el vientre.Es posible prevenir una hernia.

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