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El síndrome femoropatelar: definición, causas, síntomas y tratamientos

Por ESHE
el 13/03/2020
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Síndrome Femoropatelar

La rodilla es una de las principales articulaciones del cuerpo, pero también es una de las que más se lesiona. Y de entre el sinfín de patologías y síndromes que pueden presentarse en esta articulación, uno de los más destacados es el síndrome femoropatelar, también conocido como el síndrome del dolor anterior de la rodilla.

 

¿Qué es el síndrome femoropatelar?

Un síndrome es un conjunto de síntomas que, cuando se presentan juntos, son característicos de un cuadro patológico. En esta caso, el síndrome femoropatelar es más común de lo que parece. De hecho, uno de cada tres pacientes que acuden a la consulta médica por dolor de rodilla presentan este síndrome, que se caracteriza, principalmente, por un dolor espontáneo en la rótula y en la zona periarticular.

Este tipo de patología se suele producir por un desequilibrio entre la musculatura medial y lateral de la pierna y, generalmente, se caracteriza por el desgaste del cartílago rotuliano.

Amortiguación de la rodillaEl cartílago articular recubre el fémur, la tibia y la rótula y se encarga de amortiguar las cargas que llegan a la articulación de la rodilla. Por tanto, si este cartílago se lesiona, se presenta dolor e inflamación de la articulación.

Durante la flexión de la rodilla, la rótula se desliza por un canal del fémur que se llama fosa intercondílea. Esta está ajustada a la forma de la rótula, por lo que el movimiento es indoloro y suave. No obstante, cualquier alteración provocaría un cambio en la biomecánica de la rodilla y eso hace que se aumente esa fricción y pueda aparecer este síndrome.

Los principales afectados por el Síndrome femoropatelar son las personas jóvenes y los deportistas, especialmente los que practiquen deportes donde tengan que flexionar la rodilla repetidamente.

 

 

Causas del síndrome femoropatelar

Son varios los factores que pueden causar la aparición de este síndrome. Hay algunos estudios que señalan que la desalineación de la rótula podría ser la causa principal, mientras que otros indican que son los desequilibrios musculares. No obstante, lo cierto es que sus causas se podrían dividir en varios grupos.

Causas intrínsecas:

  • Rótula desalineada, con poco surco o alta.
  • Mala estabilidad en la rótula.
  • Desgaste del cartílago de la rótula (condromalacia rotuliana).

Causas extrínsecas o externas:

  • Hipotonía de cuádriceps, sobre todo en isquiotibiales y en el vasto interno.
  • Aumento del tono muscular.
  • Acortamiento de la musculatura relacionada con la movilidad de la rodilla.
  • Pie valgo y dinámica en pronación…

También existen unas causas que se podrían definir como ambientales. En este grupo se encuentra, por ejemplo, la incorporación a una carrera sin la debida progresión, es decir, sin calentar antes; subir y bajar escaleras o correr en pendiente agresiva, y un cambio brusco en la superficie del entrenamiento o la competición.

Sea cual sea la causa, lo cierto es que es esencial que el profesional realice un buen diagnóstico para, de esa forma, descartar que el dolor acompañe a algún otro tipo de daño estructural.

 

Síntomas del Síndrome femoropatelar

dolor de rodillaEl síntoma principal es un dolor producido por el exceso de rozamiento entre la rótula y el fémur, en particular en la cara anterior de la rodilla. Este dolor se presenta en diferentes ocasiones, como, por ejemplo, al subir y bajar escaleras o al comenzar un movimiento después de un largo rato con la rodilla flexionada, como tras permanecer mucho tiempo en cuclillas y/o al incorporarse tras estar sentado.

Se trata de un dolor sordo, profundo e inespecífico, que suele estar relacionado con actividades deportivas, cambios en los hábitos de la vida diaria y/o el aumento del peso corporal.  Además, va acompañado por una sensación de rigidez y dificultad para extender la rodilla, así como una sensación de crepitación, inestabilidad de la rótula, arenilla e incluso chasquidos.

Algunas veces se puede encontrar hasta inflamación de las estructuras que se encuentran en la parte posterior de la rodilla. A esto se añade que el dolor referido se puede llegar a sentir en el muslo.

 

Una buena formación en fisioterapia deportiva es inprescindible para los profesionales que quieren orientar su futuro laboral en esta rama.

 

Tratamientos

El profesional tiene que realizar un diagnóstico basándose en la historia clínica, la observación y la exploración detallada de la rodilla. Si tiene dudas, puede prescribir una radiografía con una pierna doblada en ángulos distintos, para apreciar la reducción del cartílago.

Una vez establecido el diagnóstico, toca elegir el tratamiento. Existen algunos casos en los que la desviación de la rótula es muy severa y se tiene que utilizar la cirugía. Sin embargo, si la rótula solo se desplaza fuera por un desequilibrio de los tendones y los músculos, el tratamiento es conservador.

En los tratamientos quirúrgicos, destaca la Artroscopia, que consiste en la realineación del aparato externo, proximal y distal y una posible limpieza del cartílago dañado.

Por su parte, los tratamientos conservadores son multidisciplinares y se podrían dividir en fisioterapia, infiltrativo y ortopodológico, cada uno con sus funciones respectivas.

En este sentido, en la fisioterapia, por ejemplo, se intentaría normalizar el desequilibrio muscular  y disminuir el dolor de la rótula con vendajes, sobre todo para contener y reducir la rótula, y técnicas, como la reeducación muscular, la hidroterapia o el masaje de descarga.

Por su parte, en el infiltrativo se refiere al entrenamiento en el gimnasio, que estará a cargo del entrenador correspondiente, encargado de programar un plan de fortalecimiento y de estiramiento muscular para el paciente.

La función del podólogo es la de mejorar la alineación de la rodilla a través de correcciones ortésicas en el pie, como, por ejemplo, en caso de pie pronador, que provoca una rotación interna de la tibia y el aumento del ángulo Q. No obstante, acudir al podólogo debe de ser una opción si los pacientes no ven mejoría tras la realización de ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento.

La acción del médico pasaría por prescribir fármacos antiinflamatorios (AINES), aunque también tiene la responsabilidad de tomar medidas quirúrgicas si considera que son necesarias.

Hasta ahora hemos hablado de las funciones que tienen los diferentes profesionales que ayudan en la curación del síndrome femoropatelar, pero lo cierto es que el paciente también tiene que tomar una serie de medidas, sobre todo si es deportistas.

rotula

Las principales son guardar reposo, ponerse frío en la rodilla e incluso una rodillera fenestrada. Por otro lado, entre las actividades que pueden ayudar a minimizar la comprensión de la rótula y que conllevan a poca flexión de rodilla, se encuentra el nadar con patada de crol, la bicicleta con sillín elevado y la elíptica.

Cabe destacar que, en la mayoría de los casos, los tratamientos conservadores son suficientes y solo en los casos más severos se requiere a la solución quirúrgica.

 

Prevención del Síndrome femoropatelar

Como en la mayoría de los síndromes, la prevención es fundamental. En este caso, se trata de mantener un buen tono muscular en el tronco y en los miembros inferiores.

El síndrome femoropatelar es una patología de difícil manejo, sobre todo en los pacientes que son muy activos en el deporte. Por tanto, para evitar su aparición, es esencial que se realice un buen calentamiento previo y se tengan en cuenta algunos aspectos.

El primero es la posibilidad de disponer de una rodillera de centraje rotuliano o una órtesis de pie, que se podrían utilizar tanto cuando se hiciese ejercicio físico como cuando se realices alguna actividad diaria, como ir a comprar, conducir…

Además, también es esencial estirar tras realizar algún tipo de ejercicio que haya implicado a la articulación femoropatelar, como correr, hacer senderismo, montar en bici o jugar al tenis.

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